Bebe Vino Tinto y Protege tu Corazón

Muchos estudios han demostrado que la gente que consume vino tinto en moderación tiene un riego bastante menor de padecer problemas cardiovasculares comparado con los que nunca beben o los que beben en exceso. Descubre exactamente lo que hace el vino tinto por su corazón…

Hace 30 años se hizo un estudio que comparaba la tasa de mortalidad cardiovascular en diferentes países. Un descubrimiento que dejo estupefactos a los científicos fue el hecho de que Francia tuviese una tasa de mortalidad muy baja a pesar de que el consumo de grasas saturadas era bastante elevado. Después de analizar todos los factores dietéticos y no-dietéticos, sugirieron que el alto consumo de vino tinto en Francia era el factor que reducía el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares; un fenómeno al que se le denomino “Paradoja Francesa”.

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Diagrama 1. Este grafico compara la tasa de mortalidad cardiovascular con el consumo de grasas saturadas. La tasa de mortalidad es mayor en los países que consumen más grasas saturadas. Aquí se ve claramente que Francia es la excepción ya que tiene una tasa muy baja de mortalidad cardiovascular a pesar del alto consumo de grasa. Los científicos concluyeron que este fenómeno era debido al alto consumo de vino tinto en Francia comparado con otros países: algo a lo que se le llamó “la Paradoja Francesa”.  Adaptado de  https://alimentatussentidos.wordpress.com/2014/05/09/las-virtudes-del-vino-la-paradoja-francesa/

Los alimentos que contienen altos niveles de grasas saturadas elevan nuestros niveles de colesterol. Con el tiempo, esto contribuye a un deterioro en nuestras arterias, llamado aterosclerosis. Si las arterias coronarias que suministran al corazón oxigeno y nutrientes se bloquean, esto provocaría un ataque al corazón. Afortunadamente, el vino tinto reduce los niveles del colesterol malo (LDL) e incrementa los niveles del buen colesterol (HDL); lo cual disminuye los niveles sanguíneos de colesterol y reduce la formación de placa arterial.

Beber un vaso de vino al día no solo ayuda a evitar problemas de corazón en gente sana, sino que también puede prevenir que se repitan ataques al corazón en pacientes que ya han tenido uno anteriormente. Esto se debe a que los antioxidantes del vino tinto reducen la probabilidad de que las plaquetas sanguíneas se peguen; ayudando a prevenir que se forme un coagulo en una arteria con diámetro reducido.

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Diagrama 2. Las personas con mucha aterosclerosis en las arterias coronarias tienen un riesgo elevado de padecer un ataque al corazón. Las plaquetas son esenciales ya que previenen que no nos desangremos cuando nos hacemos una herida. (a) Sin embargo, pueden ser un problema en aquellos individuos que corren riesgo de tener un ataque al corazón. Esto se debe a que las plaquetas se pueden pegar a los depósitos grasos en las arterias con aterosclerosis; cortando el flujo de sangre al corazón. (b) Beber un vaso de vino cada día puede prevenir un ataque al corazón porque reduce la viscosidad de las plaquetas.

Además, los antioxidantes en el vino ayudan a proteger las paredes arteriales contra los radicales libres. Estas son moléculas muy reactivas que dañan las células y tejidos corporales; causando inflamación y envejecimiento. Muchos de los alimentos que consumimos producen radicales libres y las arterias que los transportan resultan dañadas. Lo bueno es que los antioxidantes del vino actúan como un escudo protector que elimina los radicales libres de nuestro cuerpo. Siempre se debe consumir el vino con la comida para que los antioxidantes neutralicen el efecto nocivo de los radicales libres presentes en los alimentos.

Los expertos recomiendan un vaso de vino para hombres y medio vaso al día para mujeres como manera preventiva de las enfermedades cardiovasculares. Es importante saber que beber mas de esto al día o consumir otras bebidas alcohólicas adicionales contrarresta los beneficios del vino tinto. En general, beber vino tinto es sano para el corazón siempre y cuando se tenga moderación.

Referencias

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Kikura, M., Levy, J.H., Safon, R.A., Lee, M.K. & Szlam, F. (2004). The influence of red wine or white wine intake on platelet function and viscoelastic property of blood in volunteers. Platelets, 15(1), 37-41.

Kiviniemi, T.O., Saraste, A., Toikka, J.O., Saraste, M., Raitakari, O.T., Parkka, J.P., Lehtimaki, T., Hartiala, J.J., Viikari, J. & Koskenvuo, J.W. (2007). A moderate dose of red wine, but not de-alcoholized red wine increases coronary flow reserve. Atherosclerosis, 195(2), 176-81.

Lippi, G., Franchini, M., Favaloro, E.J. & Targher, G. (2010). Moderate red wine consumption and cardiovascular disease risk: beyond the “French paradox”. Seminars in Thrombosis and Hemostasis, 36(1), 59-70.

Senault, C., Betoulle, D., Luc, G., Hauw, P., Rigaud, D. & Fumeron, F. (2000). Beneficial effects of a moderate consumption of red wine on cellular cholesterol efflux in young men. Nutrition, Metabolism, and Cardiovascular Diseases: NMCD, 10(2), 63-9.

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